Me inundo de gratitud de haber tenido lo que tuve mientras duró, lo que se queda
conmigo. No quiero olvidar lo que viví contigo, lo que disfruté y amé, porque
yo lo escogí y la vida me lo dio. Y la vida nunca se equivoca.
Quiero acordarme de como se me expandía el pecho cuando me daba cuenta de que te
quería cada vez un poco más. De como tu risa la sentía mia. Como no podía cerrar los
ojos a lo que te pasaba. Una empatía que resultaba en querer meterme en tu cuerpo
para ahorrarte el dolor.
Quiero acordarme de esa vez que me eché de clavado a donde pensaba que ya había
nadado. Y apenas me habia mojado los pies, y aquí estoy, en lo profundo,
pero por suerte sabiendo nadar.
Despues de todo, me quedo con lo aprendido, con eso de hacer con el corazón, las cosas
que se sienten infinitas incluso cuando los recursos son limitados.
Ahora confío, en la vida y en sus tiempos, en las lecciones que duelen y luego protegen,
en el haber estado y en el hoy no estar, porque he aprendido a dar las vueltas confiando en
que caeré de piel al final y es que nunca entré con miedo a donde siempre quise vivir en
amor.




