Me gusta echarle la culpa a la vida y pensar que es misteriosa y que le gusta jugar con nosotros y vernos como sus peones. Me gusta dejar de analizar y entender los por qués. Me gusta tanto, que lo hago así. Confiando siempre en los divinos ritmos y cambios de vida. Confío que jamás se nos quita algo si no es para darnos algo mejor.
Confío que la vida ya nos ha permitido saber que es querernos y que no hay manera de que haga que nos soltemos. Confio que la vida no da lo bueno solo para tentar, sino para darnos una probadita de lo que viene en el camino. Seguiré confiando porque dudar no es vida, y tengo ganas de vivir y vivirlo contigo.

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